Qué publicar en LinkedIn cuando no se te ocurre nada

La respuesta habitual a esta pregunta es una lista de treinta ideas genéricas. El problema es que las ideas genéricas producen posts genéricos, y ya hay demasiados.

Hay una fuente mejor y la tienes desde hace meses: los posts que guardaste. Guardaste cada uno porque te dijo algo. Eso es una señal de tu propio criterio, seleccionada por ti, sobre tu sector, y no la tiene nadie más.

Cómo se usa un guardado sin copiar a su autor

La línea es clara: se toma el tema, no el texto. Cuatro formas que funcionan:

Ninguna de las cuatro necesita el texto ajeno. Necesitan acordarse de qué guardaste, que es justo lo que la lista de LinkedIn no te deja hacer.

Como profesional o como empresa: cambia el sujeto, no el método

Desde una cuenta personal lo que se lee es la experiencia en primera persona; desde una página de empresa, lo que se lee es el dato o el caso de cliente. El método de arriba vale para los dos: cambia quién es el «yo» del post.

Sobre los mejores días y horas

Se repite mucho que hay que publicar de martes a jueves por la mañana. Es cierto de media y es irrelevante para ti: tu audiencia tiene su horario, y el único dato que sirve es el tuyo. Publica veinte veces, mira cuáles funcionaron y quédate con eso. La media de otros no predice la tuya.

Lo que sí importa más que la hora: publicar seguido. Un post regular flojo vence a un post brillante cada tres meses, porque LinkedIn muestra a quien aparece.

El cuello de botella real

Casi nadie deja de publicar por falta de ideas. Se deja por la fricción de sentarse a buscar el material. Si tu archivo está en una lista sin buscador ni orden, «reviso lo que guardé» son veinte minutos de desplazarse, y eso es lo que no se hace un martes a las ocho.